Instalarse en sus magníficos espacios, con las comodidades de la modernidad y la nostalgia de una atmósfera mágica llena de aromas y sabores únicos que invitan a quien la visite en un viaje por los caminos de la memoria.
Instalado en lo que antiguamente era la habitación principal de la casa, puede albergar, en su larga mesa con cubiertas de mármol blanco, hasta veinte comensales.
Esta pieza conserva, al igual que todas las demás de la Casa Principal, el estarcido (‘stencil’) original de sus muros. Es el eje de la casa y su ornato evoca fielmente el ambiente de antaño.
Este fue el tanque de almacenaje de agua para el riego de la huerta de la Hacienda, y ya desde principios del siglo XX los hacendados empezaron a usarlo también como lugar de esparcimiento. Actualmente se le ha acondicionado un calefactor solar.
Desde la vasta terraza, entrañable a toda hacienda yucateca, se domina la plaza central de la finca, y sentarse en ella a tomar una botona o disfrutar el atardecer es ineludible a todo aquél que nos visite.
Este fresco espacio, que da  a la huerta de la Hacienda, se utiliza lo mismo como lugar de reposo que como anexo del contiguo comedor, pudiendo dar cabida hasta doce comensales.